En la Ciudad de México, hablar del mejor taco al pastor es una forma amistosa de iniciar una discusión sin final. Por eso esta ruta no busca coronar a un solo trompo: busca contar una ciudad a través de sus planchas, sus salsas y sus banquetas.
La primera parada ocurre antes de que caiga la noche, cuando el pastor comienza a dorarse lentamente. Conviene pedir uno sin queso, probar la salsa por separado y mirar cómo cada taquero encuentra su propio equilibrio entre carne, tortilla y piña.
Después vienen los contrastes: un local de décadas frente a una taquería joven, una receta especiada junto a otra más ahumada. La recomendación es compartir, caminar entre paradas y dejar espacio para el taco que no estaba en el plan.
En corto
Ruta Centro–Narvarte
Distintos puntos de Cuauhtémoc y Benito Juárez, CDMX
Precio: $